Lapo mental 57

Antes, mucho antes del comienzo de los recuerdos, cuando reinaba el olvido y no éramos más que futuro amordazado...

Antes, mucho antes. Antes de distinguir la palabra del gruñido, de ser malos y buenos, antes, cuando todavía casi no éramos, la pena sólo era ficción y el resto, sueño; mucho antes.

Antes, soñé y aquí os confío, antes fuimos reflejo escondido dentro de un espejo, humo viajero de polizón en nube de paso, piel quemada y olor a podrido, bostezo contagioso, actor secundario en algún sueño perdido, ganas de lo que sea y, a veces, el primer aviso de una tonta corazonada.

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