Frío

Escribo rápido para que la sangre vuelva a los dedos -se nota llegar, calentica y viva-; en la calle la lluvia me ha enhebrado los poros de la cabeza, huérfanos de folículo piloso, pobres, como tortura china y serrana. He llegado mojado, tras la puerta y el golpe de calor me he visto los zapatos chorreando y he imaginado mis pies helados y encogidos, buscando más calcetín del que hay para superar el entumecimiento. En casa se está bien, artificialmente, claro, es una mentira que dura lo que aguanta el gasóleo calefacción.

"La dura y fría realidad siempre espera su momento para colarse entre tus huesos, amigo", me dijo una vez el viejo de la gasolinera con un palillo entre los dientes. Quise reírme, y quién no, a mí también me sonó a vaquero de espagueti western, pero como su brazo era tan ancho como mi pierna y supuse que su sentido del humor sería tan limitado como mi resistencia al dolor, opté pagar e irme.

Entro en calor poco a poco para evitar que las moléculas de mi cuerpo se quiebren por el cambio brusco de temperatura. Lo sé, es algo que no va a pasar a no ser que me haya bañado en nitrógeno líquido previamente, pero es un miedo y como cualquier miedo es irracional, y si pongo la calefacción muy alta de golpe y vengo de la calle y el calor de la casa y el frío de mi cuerpo chocan, sé que reventaré en pedacitos como teselas de fondo de piscina, se ponga la física como se ponga.

Y todo por una barra de pan, que encima está como un yunque.

3 comentarios:

Tania dijo...

Por lo menos has llegado con los zapatos puestos ;-)

Miguel Ángel Maya dijo...

...La pregunta, Marco, es la siguiente: ¿si Beyonce estuviera a nuestro lado de verdas crees que la realidad se terminaría metiendo en los huesos?...
...Creo que es importante, y que por ahí debería transitar el discurso...

Okr dijo...

Gran reflexión. Si Beyoncé estuviera con nosotros, no sería la realidad la que se metería en nuestros huesos, sino nosotros quienes nos meteríamos en ella, y cuando digo "ella" no me refiero a la realidad.