Batallitas de policía

-Anda, Javi, cuéntanos uno de tus casos más emocionantes.
-Sí, Javi, porfi.
-Vale, venga. Todo empezó por el aviso de un confidente. Al parecer en una casa de las afueras estaba sucediendo algo bastante irregular. Llegamos allí con el coche-patrulla. Después de tocar al timbre varias veces, nos pusimos serios y golpeamos la puerta hasta que se vino abajo. Dentro todo parecía normal. Como siempre en estos casos. Quité el seguro del arma y me dirigí al pasillo. Mi compañero cubrió la cocina. Nada en la cocina, me gritó. Nada en el salón, le dije yo. Nada en el baño, dijo él. Estará arriba, pensamos los dos, y subimos. Después de dos dormitorios vacíos, lo encontramos en el tercero. ¡Sal de ahí, sabemos que estás debajo de la cama!, le grité. Tras unos segundos de indecisión, el niño salió de su escondite con la bolsa de pipas en la mano. Anda, niño, dame eso... ¿es que no te ha dicho nadie que las pipas extriñen? Se puso a llorar. No te pongas tonto, anda, y pórtate bien. Le leímos sus derechos, lo esposamos y a comisaría. La pipas, claro, fueron confiscadas.
-Mmm.

2 comentarios:

Reb dijo...

je je! Qué gracioso el niño!

MSalieri dijo...

¡¡Es un yooooonqui, no le rías las gracias!!