Dios, un cachondo

Si hice esto fue por ayudar, no por sentirme mejor. De hecho ahora me siento fatal. En mi parroquia he procurado ser un buen sacerdote. He hecho el bien, o al menos lo he intentado. Los globos me mantienen vivo, el viento me lleva hacia la muerte. Dios me espera. Mi momento ha terminado, así lo ha decidido. Así debo morir. Colgado de unos globos, sobre el océano Atlántico. Seguramente saldré en las noticias. Buscarán mi cuerpo. Probablemente no lo encuentren. Quizá vean los globos sobre el agua. Mi cuerpo ya no estará. Así ha sido decidido. Seré el cura de los globos. Así se me recordará. El cura que murió por colgarse de mil globos de colores. Será un bonito recuerdo... será un bonito recuerdo, y ridículo... Dios tiene sentido del humor, sí. Hasta ahora no se lo había visto nunca. Ahora sí, sí señor, sí. Es un cachondo allá donde esté. Cuando lo vea, porque pienso verlo, se lo diré en la cara, con todo el respeto, pero se lo diré en la cara... ¡Cachondo, que eres un cachondo!

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