Renacidio

Cuando saqué la cabeza de la alcantarilla mil olores distintos me entraron por la nariz y me hicieron cosquillas detrás de la cabeza. La luz era débil, y eso que mi mayor miedo era que mis pobres ojos no soportaran el mítico fulgor del sol. Comprendí casi al instante que era más de noche que de día. Giré la cabeza para tener una visión más completa del lugar que el azar había decidido que sirviera para devolverme al mundo real y me encontré con mi propio reflejo curiosamente deformado por la curvatura del parachoques metálico que convirtió mi ansiado nuevo principio en un inesperado y estúpido final.

2 comentarios:

Lara dijo...

aquí hay muchas rimas

Okr dijo...

Cierto pero,
soltado el lapo
"no queda opción",
dicen las reglas,
"se sube el texto
y vuelta a la acción".