Un caso para el inspector Jiménez

-Y cuál piensa que fue la causa del incendio, señor inspector. -El cabo esperó con atención reverencial las conclusiones, siempre iluminadoras, del inspector Jiménez (con J).
-Es bien sencillo, querido amigo. Fíjese bien en la escena del crimen. -El brazo derecho del inspector hizo media circunferencia para señalar toda la habitación mientras el cabo siguía con la mirada, obediente, el gesto de su superior-. La habitación estaba cerrada desde dentro, Ramírez, la ventana también, con la persiana bajada completamente...
-Pues no veo yo dónde está la sencillez, inspector... -saltó el cabo.
-Espere, que no he terminado.
-Ah, perdone -respondió Ramírez algo azorado.
-Verá -continuó el inspector. -La puerta cerrada, como la ventana, las altas temperaturas del verano, y la víctima sentada delante de su ordenador, en ropa interior, imagino que pasando mucho calor. Tendría conectado un ventilador... que será ese amasijo de plástico y metal de ahí... ¡pero no lo toque, hombre, que es una prueba! -dijo Jiménez tirando de la chaqueta del cabo.
-Perdone, señor -se excusó el cabo, dando un paso atrás.
-Pues bien, en algún momento de la tarde, quizá en la hora de más calor, el ventilador se le ha parado. Se habrá roto de tanto estar funcionando. Ya tendría unos años, imagino...
-Entonces... -azuzó el cabo para evitar la dispersión habitual del inspector cuando verbalizaba su famoso proceso de deducción.
-Entonces el hombre, al sentir el brutal cambio de temperatura producido por el repentino cese de las aspas del aparato, ha sido víctima de su propia y espontánea combustión.

Fueron dos segundos de silencio los que siguieron a la conclusión del inspector, más que suficientes para que el cabo hilara un par de preguntas.

-¿En serio? ¿Me está diciendo que es un caso de combustión espontánea? -El cabo quería creer, pero le costaba, y se le notaba en la cara.
-Como lo oye. Se apagó el ventilador y en décimas de segundo hizo 'puf'.
-¿Y tiene alguna prueba?
-No, y además, me estoy fijando ahora en los dos cables pelados que hay tras el ordenador y a lo mejor va a ser por esto y no lo otro... mmm. -El inspector se echó la mano a la cara, en un gesto pensativo muy suyo.
-Ya. -El cabo dio media vuelta y salió del piso incendiado a la vez que se planteaba muy seriamente pedir un traslado; o mejor una excedencia.

1 comentario:

Iván dijo...

Vivan las excendencias jaja Mañana nos vemos por las emergias!